domingo, 11 de marzo de 2012

Desprecio a todos los poetas que no son yo.

Desprecio a todos los poetas que no son yo.
El pensamiento accesorio en blanco y negro,
y la poesía repleta de motivo.

Yo, que manejo bolígrafos como pistolas de duelo americano
y provoco explosiones de metáfora cromática.
Os desprecio.

Malformados que miráis al frente,
a los ojos del amor y de los niños
y no tenéis mi hermoso  cuello de jirafa reversible,
y no tenéis el pestañeo de las águilas.

Vosotros que empuñáis cerveza con ansia fálica,
sin la prestancia de un  chaleco de verano.
Poetas de los bares, poetas sin rima, sin isbn, sin reseña,
condenados al olvido de vuestra modernidad inmediata.

Os desprecio.

sábado, 11 de febrero de 2012

Migraciones

"Aquí se acaba la migración de los pájaros, nuestra migración, 
la migración de las palabras". (Mahmud Darwish)

Que si volara yo
no sería más pájaro que otros
moviendo mares migradores
en olas de amor adormecido.

Que si me amaras, yo
recogería cada hueco de tus pozos
para llover la tierra
asomada a tu ventana

Si tú me hablaras
sabría entender todas las lenguas
en su silencio.

Gritaría al primer haz de luz de la mañana.

Podría ocurrir
que tú me miraras entonces,
me mordieras entonces,
apartaras la piel
para llegar a mí
y encontrarte.

martes, 31 de enero de 2012

Así funciona

Hay un cuaderno sin pauta dentro de mi boca. 

jueves, 26 de enero de 2012

La grieta


He llegado hasta aquí. 
Con el temor del parto de una madre
abierto el vientre y vuelto a grapar.
Con el ansia de apellido de la línea paterna
y sabiendo que no soy hombre. 

He crecido hasta aquí. 
Con las mentiras y las putas de mi abuelo.
Con las esperas de su esposa
barriendo el hospital   
para pagar la cama en la que reventaban 
las quemaduras de su hija quemada. 

He vivido hasta aquí. 
La hipocondria de otras cuantas madres, 
el exceso de leche artificial 
y el amor, a su suerte, el amor a su suerte. 

He llegado. 
Tras los hijos malogrados que escondió mi madre, 
la gemela que nació cinco años tarde. 
Tras las horas de trabajo y ambición
en dos negocios y dos cárceles. 
Los paseos con extraños 
amorosos mercenarios de mi mano; 
y todo lo que no supe explicar
con una boca repleta de palabras. 

He llegado. 
Contenida en un cuerpo que reacciona como un río 
ajeno a un cauce.
Los hombres apuntalándome creyéndome edificio. 
Y yo soy la grieta. 
Soy la grieta con el puente de madera y cuerdas,
la que da la mano al último suicida.
Condenada a entender el secreto del hielo 
y a trasladar el peso de otros donde no pueda ser visto. 

Aparentemente cuerda,
me esfuerzo en no matar. 
He aprendido a manejar los cubiertos de ensalada, 
a contar los dientes mientras escondo los cuchillos 
y las madres parten carne con tijeras. 

He llegado aquí.
Y hoy busco un paso que no contenga huellas. 

martes, 24 de enero de 2012

Las yemas

Foto: Saioa González


Has tocado el hueco agrio entre tus piernas. 
Lo prohibido. 
Amanece y rezas. 
Tú, mujer cobarde
enseñas la bondad, a los niños la bondad. 
El miedo a ser mujer en esta época. 
El miedo a soltar la cuerda, 
que lluevan  ángeles para aplastar tu penitencia. 
Poemas a los hombres que no te amarán nunca. 
Poemas a los dioses que inventamos. 
No hay placer bajo tus sábanas. 
Esperas la vejez para ser madre de todas tus hermanas. 
Romperás los hierros  que te clausuran
por un instante. 
Un temblor, 
y tu aire fuera de la cárcel.
Solo culpa. 
Te miran las imágenes de tus silencios. 
Llueven ángeles.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

...

¿Qué haces?
Estoy tragando dolor. Es como una cuchara atravesada. 

lunes, 12 de diciembre de 2011

La fecha de los yogures

Empezó con la muerte de un solo diente,
evitando así que el cuerpo mordiera
y con ello la defensa de la atmósfera.

Después se volvieron grises sus cabellos,
surcaron su rostro caminos escarpados
que se mezclaron sin encontrarse.

Y cada mes moría un hijo de su sangre,
sin nombre, sin rostro.

Os cosieron las cicatrices de caídas infantiles
dejando un intenso dolor de aguja.
Una vida necrosándose sobre vuestras espaldas,
la desaparición que nos enfrenta a diario frente al espejo.

No os miréis.
No escuchéis el cambio de frecuencia de vuestras voces,
la grasa colonizando la cintura,
el bosque propagarse en la nariz
debilitando el paso a los pulmones.

No os miréis.
Que os sorprenda la muerte
creyendo ser un niño. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

La letra pequeña de todos los contratos

Nunca descanso.
Pienso antes de dormir, 
al despertarme, 
cuando no quiero pensar.

Sostengo el cuello rígido, 
y un paso a nivel
en las arrugas de la frente.
Llego a un cuerpo agrio, 
que creció y envejecerá rápido. 

Lleva un jersey de venas quietas,
un disfraz de invierno, 
sobre un volcán de lana de roca. 
A veces crisálida, 
a veces mariposa
que no levanta el vuelo 
porque alguien apretó ahí, 
y cayó todo el pigmento
con ese pez lanzado fuera.

En su naufragio llora.
Duele para recordar a gritos de músculo 
que está ahí, 
que es la otra mitad del mapa, 
apenas explorado.

Mi cuerpo. 
Ese actor entre los créditos,
finalista sin mención de aquel premio, 
la letra pequeña de todos los contratos. 

viernes, 9 de diciembre de 2011

La casa junto al mar (Yorgos Sefaris)

Las casas que he tenido me las quitaron. Dio la casualidad
que eran años bisiestos: guerras, desolación, exilios
Unas veces el cazador encuentra aves migratorias
otras no las encuentra: la caza
era buena en mis tiempos, a muchos les dieron los perdigones, 
los demás regresan o se vuelven locos en los refugios. 

No me hables del ruiseñor ni de la alondra
ni del diminuto aguzanieves
que dibuja números en la luz con su cola. 
No sé mucho de casas
sólo sé que tienen su linaje, nada más. 
Nuevas al principio, como bebés
que juegan en los jardines con las vetas del sol
bordan postigos de colores y puertas
brillantes sobre el día. 
Cuando acaba el arquitecto cambian
fruncen el ceño, sonríen, o incluso se enfadan
con los que quedaron, con los que se fueron
con otros que volverían si pudieran
o que murieron, ahora que se ha convertido
el mundo en un inmenso albergue. 

No sé mucho de casas, 
recuerdo sus alegrías y sus penas
alguna vez, cuando me detengo- 
                                      Incluso
alguna vez, cerca del mar, en cuartos desnudos
con una cama de hierro, sin nada mío, 
contemplando la araña de la tarde pienso
que está a punto de llegar, que lo arreglan 
con ropas blancas y negras y adornos multicolores
y en torno a él hablan quedo señoras venerables
de cabello cano y oscuros encajes, 
que alguien está a punto de venir a despedirme
o que una mujer de rizadas pestañas, estrecho talle
al volver de puertos meridionales
Esmirna Rodas Siracusa Alejandría
de civilizaciones cerradas como los cálidos postigos, 
con perfumes de frutos dorados y hierbas
sube los peldaños sin ver
a los que se durmieron debajo de la escalera. 
Sabes, las casas se enfadan con facilidad, cuando las desnudas.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

La eutanasia de los animales

La comida es lo que me entra por la boca.
Y después, vivir.

Aplacaré un día, no más,
el grito que bloquea mi mandíbula.

Después saldrá,
sobre el peso contrafuerte de mi espalda,
reverso piel,
cuenco de órganos,
donde se disipa el peligro de mi mente
camino al pie que tropieza
- pequeño síntoma de dolor calzado -.

Para morir está la yugular, es el sitio.
El corte limpio.
Torcer el cuello, matar gallina,
escurrir la grasa del pelo,
desplumar el cráneo.

He abierto el paso a los gusanos
y no quieren comer lo que queda.
Será que hay que vivir.

Apago la luz.
Coloco todo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

"Nunca más te felicitaré por un poema"


A Vicente Drü: 

No diré gracias 
por llenarme el espacio de palabras, 
las exactas, comprensibles. 

Yo, 
que compré libros de poesía 
y los colgué tan alto que no llegué a entender. 
Que dejé de escribir en las tres líneas de mi infancia
por miedo a la locura oculta en la pólvora de su metáfora.
Que consulté bajo mi falda
el montaje minucioso de las armas,
siempre escondiendo las ganas de matar. 

Encuentro al poeta que susurra el asesinato de los objetos, 
sin esconderlo bajo los manteles de su basura. 
Encuentro al hombre con la piedra rosetta de mis tres lenguas
al descubierto.  

No voy a sonreírle hasta sacarle el basta inmediato. 
Le hablaré en un único imperativo: 
"escribe". 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Por fin solos

Después de alimentar el crecimiento de la ausencia
y separar la piel de tus esquejes,
los vástagos
se han hecho rama.

No será tu cuerpo el tronco que sostiene.
Acallado por el golpe azul,
por el insulto que lo encoge,
no será tu amor quien amanse el tiempo.
No será,
en el ocaso,
remanente.

Él,
compañero ante los años,
deambula su tiempo
vacío,
sin objeto.

Tú,
equilibrista de lo mínimo,
balanceas brazos desprendidos
de  amamantados brotes. 

Llega.

Un atroz silencio lo acompaña.
Basta cualquier prueba de existencia,
para recordarle la nada que os inunda.

Ante los páramos de su sofá,
el dolor azul 
se manifiesta. 

martes, 15 de noviembre de 2011

Nunca empezaré a morir en una isla desierta

                                                  Nunca plantaré un libro.
                                                  Tendré sólo la semilla del hijo;
                                                  y esta es la hoja de mi único árbol. 

jueves, 10 de noviembre de 2011

La loca

Tres hombres vibrando la madera de mis puertas
y yo vaciando mis casas,
achicando el agua de lágrimas,
desalando sábanas y huecos.

Os lleváis a la loca.
Os lleváis su falta, su carencia,
y su voluntad de olvido.
El golpe otra vez azul en su rodilla.
La apariencia desangrada.
La pérdida de sí,
desvistiendo armario tras armario.

Sus palabras son incomprensibles.
Ella repite que no quiere esconderse
entre las puntas de vuestras tijeras;
que son suyas las cicatrices, las ausencias,
que no sabe volver a la cordura.

Entre papeles
escoge las palabras para su grito,
y lo expande.


viernes, 28 de octubre de 2011

Dejar de amar es una muerte súbita

"Quisiera un puente levadizo para recorrer contigo la distancia entre dos mundos: el de la desnudez y el otro". (Lis Avein)

Un hombre se olvida 
cuando su único regalo. 

Y ningún paso lleva a su puerta, 
ninguna línea escrita habla ya del daño, 
ni de la urgencia para decir. 

Un hombre se olvida 
y cualquiera podría ser él.
Su nombre no acompaña palabras como siempre.

Y no es distinto de un cuerpo, 
y no es más que un olor, 
y no hay pérdida 
tras los duelos presenciales. 

martes, 25 de octubre de 2011

Porque teníamos el sol pidieron el agua

Podría ser el frío 
quien nos hiciera temblar. 

Podríamos llevar
las mejillas sonrojadas 
más allá de su vergüenza. 

Podríamos seguir siendo
el patio de recreo
sin soltar  las manos sudorosas.

Este país, 
como una presa gigante reteniendo sus ríos. 
Las camisas manchadas de árbol y oficina
marcan los días de extensas cárceles. 

No queremos el silencio resignado 
del futuro de nuestros niños. 

Dejaremos  las azoteas abiertas para vuestros suicidas. 

lunes, 24 de octubre de 2011

Cortesía

No seré yo quien mate la última hormiga, 
quien vuelva impecable la vida
y refleje la luz en las paredes.

No seré yo la mujer feliz rodeada de países azulejo. 
El discurso no está en mi voz
ni soy la mano que lo escribe.

Serán otros, 
hijos de mis hijos. 
Heredarán el suelo sobre el suelo, 
heredarán los pies, 
el paso, 
y la mirada perpleja del niño que rompe los juguetes.

Cada día sueño más despacio. 
Consagro horas y minutos
a buscar el borde de las cosas, 
la esquina en la que empieza y termina
la cortesía de la mentira. 

sábado, 15 de octubre de 2011

Haikus o similar

Primavera
Las flores deben
matar el tallo impar
que las oprime. 

Verano
Mujer solsticio,
hágase el verano
entre tus piernas.

Otoño
Ya no funcionan 
los puntos cardinales.
Te  llueven hojas. 

Invierno. 
Entre los cuerpos
el invierno recoge
calor azul. 

Arranque el mar,
en paz meteorológica
de enredadera.

Alma cereza. 
En tardes de cobardes. 
recorre pieles.

Pienso en partir
aquel corazón frágil 
de hombres fuertes. 

Calma y calor, 
amor acorazado 
entre montañas. 

La vida entiende.
del fiel metro milímetro 
que nos recorta 

Perturba espacios,
aquel desconocido
tan quieto observa .

martes, 11 de octubre de 2011

Cuando era un ángel


El día que yo perdí mi ala,
no sé
si por volar o por quedarme,
por caer desnuda sin sexo ni ventana;
empezó la escucha.

El crujir de puertas en otras casas,
taladros de relojes,
agua de ducha,
gruñido de hombres que duermen solos.
Y gritos.

De familias alineadas para comer
y vecinos que se cruzan.
Aceras limpias,
perros como bálsamo,
orinando en la moqueta de cualquier parque.

Se cierran días
y sigo dando posada a la náusea,
al pensamiento despertador.
Creyendo que mis palabras me pertenecen,
y no son más que combinaciones perdedoras del bingo de otros.
Creyendo que no me acabaría
mientras la boca me pidiera agua,
y el estómago hormigas de tormenta.

El estómago como fondo abisal de extrañas criaturas
donde no alcanza la sombra de barcos. 
Tan perdidos como las horas de mi plural temperamento.

Demasiadas sirenas
nadando en nuestro plato.
Un tenedor tridente
las mata cada noche.

viernes, 7 de octubre de 2011

Hoy 7 oct 2011. Aquí estaremos recitando, sin marearnos.


EL VÓMITO DE LOS CARRUAJES 

VERÓNICA GARCÍA, PABLO CORTINA, SERGIO LEIGNELET y Yo.

 ASOCIACIÓN CULTURAL CATORCE HUERTAS, HUERTAS 14-1º-IZDA, Madrid.