domingo, 3 de junio de 2012

Un gesto aleatorio

Lo has visto en los libros. 
La muerte existe. 

La falta de alegría cuando hay vida tras sus pestañas. 
La idea de peligro. 

La muerte mira la vergüenza de los supervivientes
que reparten el sol y el alimento. 

La muerte rompe los abrazos, 
los náufragos desaparecen sin despedirse. 

La muerte parará un día tus preguntas
y el dolor continuo de huesos y carne.

Abandonará los círculos de tu árbol,
el ruido de lo humano, 
y arrancará a los cuerpos la palabra. 
El silencio será un susurro 
pidiendo más tiempo. 

Dejará un recuerdo de belleza
atado en carrozas de flores, 
como un dolor expuesto, sin resolver, 
un dolor de fuego, de grito, de cansancio. 

La muerte quemará un día las yemas de tus dedos, 
y no serás distinto de otro
cuando al caer, 
tu último diente te vuelva anónimo, 
terrestre. 

Solo hay un puente  entre el hombre y su cuerpo muerto, 
cruzarlo es un gesto aleatorio.