martes, 2 de agosto de 2011

Península

Es distinta esta ausencia
de la soledad. 
El vacío del espacio es distinto
de la soledad. 
Acompañada sin ti en el calor que desprendes,
despejo ecuaciones de distancia.
Aire espeso el que abre el mar que tú caminas.
La piedra caliente retiene ya horas y abrazos. 
Verano lluvia, verano asfalto. 
Cambiamos el clima, kilómetro y ventana, 
atravesamos el ruido de lo ya dicho, 
como Charlton Heston, 
tabla en mano, plancha en otra. 
Podemos reconquistar a paso rápido 
dos o tres penínsulas, 
recorrer la red imbatible 
que trazan 
nuestras manos frágiles, 
contar los lunes sin tu mirada,
las líneas tachadas en las paredes de las cárceles, 
adelantar relojes y calendarios, 
y ganarán aún los miércoles que nos quedan.