lunes, 23 de mayo de 2011

Todos somos made in China

Más interesa el mediodía,
llantas de obsesión en los armarios,
puertas correderas,
coordenadas de reunión,
perchas y jerseys planteando su destino.
Todo objeto es tan persona como tú,
porque nace de lo inmóvil,
hasta que aprende a lavarse
sin pensar en etiquetas.
Todos somos made in China 
con abuela y pueblo deshonrado
del saludo a los vecinos.
Descrédito del huerto,
expansión de gominola.
Y me toca cabrearme
por el culto al papel en blanco
que informa en los kioskos.
Y me toca cabrearme
por mi falta de voz
en el grito sin volúmen.
Y me toca seguir
expandiendo lo pequeño
de mi rutina huesuda y raquítica
hasta que roce la de otros,
y se creza mágica,
de castillo y  habichuela.